La satisfacción y retención de los empleados es una de las
principales preocupaciones de CEO’s y departamentos de Recursos Humanos en la
actualidad. Saben bien que un ambiente
laboral ameno, con una cultura que promueva el sentimiento de pertenencia y el
compromiso con la tarea es una fuerte ventaja competitiva.
Los tiempos cambian, y las sociedades y sus necesidades también. Así como la
nueva Era del Conocimiento implica que las empresas sean más o menos
competitivas según la gestión del capital intelectual,
un componente vital de este activo
intangible es el clima organizacional;
el fruto de la relación de la
empresa con sus empleados en el día a día, las gestión de las normas internas,
la comunicación interna, la capacitación según necesidades, la retribución por
desempeño y los beneficios y todas las acciones y procesos que afecten el
ambiente de trabajo, entre otras.
Los expertos plantean nueve dimensiones que conforman el clima organizacional y
estas son: estructura, responsabilidad,
recompensa, desafío, relaciones,
cooperación, estándares, conflictos
e identidad.
Estructura
tiene que ver con que la estructura organizacional determina las relaciones
dentro de la empresa, la responsabilidad de la empresa hacia los empleados y
viceversa, las retribuciones y recompensas, el desafío que propone el puesto de
trabajo, estándares a los que se quiere llegar (de formación, etc.) que tipo de
conflictos se generan y cómo se gestionan y la identidad de la empresa; cómo se
construye y cómo es percibida por los empleados.
Percepción, Según la Real Academia Española, es la “sensación interior que
resulta de una impresión material hecha en nuestros sentidos”, por lo que cada
uno de los aspectos antes mencionados son internalizados y percibidos por los
empleados en forma diferente a lo que espera la empresa.
El concepto de percepción es clave
para comprender la importancia del Clima Organizacional.
La revolución de la producción en masa abrió un camino cultural, que permitía a
los obreros acceder con su sueldo a ese mismo producto que ellos habían
terminado y el sistema económico se retroalimentaba en parte gracias a esta
"doble participación" del trabajador en el mercado.
En ese entonces el empleado era una
pieza más en una línea de producción y en el consumo.
Hoy es un individuo productor de valor agregado para la empresa y que genera
capital social en la sociedad. Es entonces la medición del clima
organizacional, la herramienta indicada para analizar cuál es la percepción del
empleado en torno a la empresa y a su desempeño en el mercado. La medición del clima laboral, (casi
siempre a través de encuestas directas) es el medio que permite trabajar en pro
de un clima organizacional óptimo.
En la Era de Información, en la que todo concepto, investigación, y cambio llega
al mismo tiempo a directivos y trabajadores,
una gestión responsable del capital humano debe estar necesariamente
centrada en la gente.
El clima organizacional nos permite conocer si la idiosincrasia y las prácticas
de la empresa tienen una percepción positiva o negativa en los empleados, si se consideran a sí mismos como
espectadores apáticos o parte activa de los procesos organizacionales. Estas
ideas, los trabajadores suelen enlazarlas con perspectivas y anhelos propios,
que son muy difíciles de conocer para la alta dirección si no es a través de una
interpelación directa. Otra información de relevancia que puede surgir, es la
visión sobre la forma en que se plantea la relación estructural (verticalista o
más horizontal) la opinión sobre su
puesto de trabajo en relación a las tareas, la autonomía que se le asigna y su
compromiso con los desafíos que le propone el puesto.
La adecuada generación de una cultura interna positiva para los empleados es
esencial en la búsqueda de un clima organizacional donde los conflictos internos
apenas tienen lugar, el compromiso con la organización es enorme y la empresa es
vista como un empleador destacado entre sus competidores .
Y nada de esto puede estar desligado de la noción de liderazgo. Un buen clima
laboral depende siempre de líderes cercanos, que motiven, formen equipos
interdisciplinarios y que crean en la comunicación como eje fundamental de la
relación.
Un clima organizacional negativo repercute directamente en los objetivos de la
empresa, y por más invisible que pueda parecer su influencia, hoy todos los
expertos de management concuerdan en que tarde o temprano, un mal clima laboral
es sinónimo de alta rotación, de baja productividad, aumento de la
conflictividad interna y de la caída de la imagen de la marca.
La medición del clima organizacional estará muy ligada a la situación particular
de cada empresa, y se podrá realizar a través de cuestionarios diseñados
especialmente para cada caso. Los rasgos
generales que deben tener estos estudios son el análisis de dos grandes esferas:
la de orientación a la persona y la de orientación a los resultados.
No hay encuesta de clima efectiva sin
acciones posteriores de mejora y no hay encuesta de clima efectiva sin
consideraciones sobre la realidad diaria del encuestado.
Como parte de la Sociedad de la información en la que vivimos,
los datos arrojados por la Encuesta de
clima no sirven de nada si no se lo utiliza como punto de partida de un
progresivo cambio cultural.
Una visión global de la empresa es el de una pequeña sociedad conformada por
individuos interrelacionados entre sí en un objetivo común que es el mismo de la
empresa. Es su actitud dinámica y en constante evolución lo que determina la
permanencia de una empresa en un mercado altamente competitivo.
Es la actitud del líder horizontal lo que
garantiza un clima organizacional positivo y generador de nuevas ideas y acciones.